Hace unos días os hablamos de algunos pensamientos negativos que siempre aparecen antes de autopublicar una obra.

Muchas de esas ideas aparecen porque existen ciertos prejuicios hacia la autopublicación  que queremos derribar de una vez por todas. 

Aquí van una serie de mentiras y verdades sobre la autopublicación de un libro.

Tampoco es verdad que todos los autopublicados han llamado antes a la puerta de las editoriales. Algunos no lo han hecho porque se niegan a seguir las reglas de juego del mundo editorial, y otros, como ya han logrado visibilidad y audiencia por sus propios medios, tienen las ventas aseguradas y no piensan compartir con nadie sus beneficios.

La autopublicación no tiene calidad

Por supuesto, autopublicar no es sinónimo de falta de calidad, igual que publicar con una editorial tradicional tampoco te asegura un acabado perfecto. Si contratas a profesionales para cada etapa de la edición, el resultado será excelente y no tendrás nada que envidiar a los libros de editoriales. Es más, yo, que leo muchas novedades, me sorprendo con la cantidad de fallos de maquetación, por no hablar de la falta de corrección (sobre todo, de estilo), que encuentro en muchos libros, incluso de grandes sellos editoriales. Me consta que más de una editorial, en su afán por ahorrar costes, ha prescindido de profesionales en algunas etapas del proceso, y la calidad de sus ediciones se resiente.

Los libros autopublicados son invisibles

Es verdad que los libreros no suelen hacer hueco en sus estanterías a los escritores autopublicados. Y para un escritor autopublicado, en general, no es rentable contar con una distribuidora, además de que no están al alcance de cualquiera. Por ese lado, las editoriales llevan ventaja. Pero tampoco tanta como parece a simple vista. Un editor puede hacer que tu libro llegue a todas partes, pero no está en su mano que el librero lo saque siquiera del almacén. Para eso, ha de negociar con él en qué lugar se expone el libro y cerciorarse periódicamente de su presencia. Y, como comprenderás, el editor no se toma esas molestias por todos los escritores que tiene en plantilla.

Sin embargo, hoy en día, internet es el gran escaparate, y en él, tanto los escritores publicados por editorial como los escritores autopublicados tienen opciones similares de visibilidad si establecen una buena estrategia para darse a conocer.

Generar audiencia es un trabajo duro, no te lo niego. Pero como la experta en eso es Ana González Duque, yo me limito a recomendarte su sitio web y sus cursos para aprender a hacerlo.

Los escritores autopublicados no tienen grandes campañas de márquetin detrás

… pero tampoco la mayoría de escritores que han publicado por las vías tradicionales. Como mucho, los promocionan durante un par de meses, junto al resto de escritores de su catálogo. Eso de las campañas de promoción millonarias está reservado a los escritores superventas. La responsabilidad de promocionar la obra recae sobre los hombros del escritor, haya publicado por editorial o por su cuenta.

La autopublicación no da prestigio

El prejuicio que engloba todos los demás. Muchos sienten que si autopublican, no los considerarán verdaderos escritores. ¿Pero acaso es el hecho de publicar con un sello editorial lo que te convierte en un escritor serio? Si de verdad quieres que los lectores te valoren, trabaja por ofrecerles una buena historia y una buena edición, la forma que elijas para hacer llegar el libro a sus manos es lo de menos.

 

Ventajas de autopublicar

Que ninguna editorial se atreva a apostar por tu libro no quiere decir que no haya lectores a quienes les gustaría leerlo. Si crees que tu historia merece la pena, atrévete a apostar por ella. Al inicio de tu carrera literaria, autopublicar te ofrece muchas ventajas respecto a la edición tradicional.

Por fin publicarás

Ya no tendrás que esperar sentado a la respuesta de la editorial, pasarás directamente a la acción.

Total control sobre la edición

Las editoriales tienen una estética definida para sus publicaciones y no siempre dejan opinar al autor. Sin embargo, si autopublicas, tú decides desde la portada hasta la calidad del papel, para que tu libro se publique tal cual lo imaginaste. Además, como escoges tú a los profesionales y supervisas su trabajo, aprenderás mucho sobre cada una de las fases de creación de un libro y eso te hará crecer como escritor.

Los plazos de publicación se reducirán

Las editoriales pequeñas publican pocos libros al año, entre cinco y diez, aproximadamente. Y las grandes cierran sus catálogos con bastante antelación. Por eso, aunque consiguieras que apostaran por tu libro, lo más seguro es que no saliera publicado hasta mucho tiempo después, tal vez, más de un año. La espera se reduce al mínimo con la autopublicación, ya que solo depende de cuánto se dilatan las fases de corrección, diseño, maquetación e impresión de la obra; un tiempo que tú mismo podrás negociar con los profesionales que contrates. Pero recuerda que el objetivo es que tu libro se publique de la mejor manera posible, así que ármate de paciencia. Como escritor autopublicado, serás el responsable de la edición de tu libro y deberás asegurarte de que cada profesional cumple su cometido. El plazo de la publicación será más breve, sí; pero también más intenso.

Mayores beneficios

Todos sabemos que, en la edición tradicional, el escritor es el último mono: recibe en torno al 10 % de cada ejemplar vendido y, encima, las editoriales suelen pagarle una vez al año. En cambio, al autopublicar, el precio de tu libro lo decides tú y, por tanto, el margen de beneficio. En todo momento sabes el volumen de ventas de la obra y recibes los ingresos que genera. Por el mismo número de ejemplares vendidos, el autopublicado recibe mucho más.

Los derechos son solo tuyos

Al fichar por una editorial, cedes el derecho de reproducir y distribuir tu obra. Pero, en ocasiones, la editorial se queda con otros (como derechos de traducción a otras lenguas, transformación a otros formatos, etcétera) para evitar que los cedas a terceros o los explotes por tu cuenta (y te percates de que no te sale tan rentable estar con ella). Tal vez has soñado con ver tu historia en la gran pantalla, pero ten en cuenta que, llegado el momento, la que se beneficiaría sería la editorial, y tú solo verías subir tus ingresos por el aumento de ventas que suele derivar de las adaptaciones cinematográficas. Sin embargo, al autopublicar, mantienes todos los derechos de tu obra para hacer lo que quieras con ellos, ahora o en el futuro.

 

Tu libro tiene una vida más larga

Cada mes se publican centenares de novedades literarias, por lo que el tiempo de promoción que la editorial destina a ellas y su exposición en librerías se limita a treinta días, sesenta con suerte. Pero lo peor es que si un libro no alcanza desde el primer momento las ventas previstas, lo más probable es que no se vuelva a editar. En cambio, si autopublicas, el ciclo de vida de tu obra se alarga. La campaña de promoción dura tanto tiempo como tú quieras y tu libro siempre estará disponible.

Si tu sueño es publicar, ahora es el momento. En menos de un mes y por menos de lo que imaginas tendrás tu libro publicado. ¿Hablamos?